A mi pueblo llegó una familia que tenía mucho dinero. Yo solía ir mucho a esa tienda, me preguntaron cómo me llamaba y les respondí “Juanita Flores”. Dijeron que ellos también apellidaban Flores y aseguraban que éramos familia. Yo le pregunté a mi papá que si esto era cierto, él me dijo “No, nosotros somos los Flores de aquí del pueblo, esos son unos forasteros.”
Esos forasteros no eran mi familia.
Advertisement
