Alguien un día me contó que leyó en un libro algo acerca de un pajarito que voló en busca de su jaula. Hay días donde me despierto de golpe, se me va el sueño y mi mirada se clava en el techo. Se clava tan fuertemente que me somete a un estado de concentración en el cual incluso me olvido de respirar, -Lo sé, es sumamente peligroso, pero cuando comienzo a ahogarme logro recordarlo, sólo unos segundos, antes de subirme al próximo tren que se clava en mi techo, en el techo que no se respira.
Algunas noches pongo en duda la inteligencia del ave, ¿Por qué debería de buscar una jaula? Si lo que más podría querer es ser libre, pero luego choco conmigo mismo y me doy cuenta que la aclamada libertad es la antesala del infierno del deseo.
Cuando uno no es libre, lo que más anhela es la libertad y está dispuesto a morir luchando con tal de obtenerla –Ya sé… sé que están pensando, incluso yo cuando llegué a ese razonamiento guardé segundos de silencio tratando de resolver o al menos de entender lo que había dicho, (Porque me gusta pensar en voz alta a veces, para que todos oigan lo inteligente que soy)- Entonces, si uno está dispuesto a pelear por la libertad, y la logras obtener uno se pregunta “¿Y ahora qué?” Les diré qué nos respondemos: “Ahora necesito un lugar donde refugiarme de tanta libertad” Y nos compramos una casa. “Necesito un baño, para deshacerme y lavarme tanta libertad” Y compramos un baño. “Necesito ver cómo las demás personas aprovechan su libertad” Y compramos una televisión, revistas y libros. Después de haber comprado casa para refugiarnos, baño para lavarnos y televisión para ver libertad ajena nos damos cuenta de lo siguiente: La alfombra no combinó con la pintura. El baño necesita un espejo en la regadera y en la televisión nunca tiene suficientes canales porno.
Así aprovechamos la libertad, porque esto es libertad, lo demás es libertinaje. Yo soy libre, puedo ver el techo todo el tiempo que quiera, eso es un gran avance. Pero mi libertad me lleva a tener deseos, a querer casarme, tener hijos, automóvil, amante y bata de baño. Somos cosa complicada los humanos, después de esforzarnos como imbéciles para conseguir la libertad, repetimos el mismo trabajo de imbéciles para perderla.
La libertad consiste en ser esclavos, pero no darnos cuenta. Y mientras nosotros los humanos buscamos mil maneras diferentes de perder nuestra preciada libertad, ese pajarito sencillamente vuela en busca de su jaula.
